Moda con oficio

El siguiente texto fue extraído del libro “Relatos de moda“, de la autora chilena Sofía Calvo F.  (página 46) y, si bien se refiere al mercado chileno, creemos firmemente que los conceptos aplican cómodamente a lo que sucede en la ciudad de Mar del Plata.

Moda con oficio: ¿cómo se logra ser un diseñador o marca con oficio?

Una de las críticas que surgen al hablar de la moda chilena es “la falta de oficio de ciertos diseñadores”. Pero cómo se consigue “el oficio” en la moda. Si bien para esta pregunta no hay una respuesta, hoy me atrevo a esbozar algunas ideas.

¿Cómo se logra el oficio?

La respuesta más obvia es a través de la experiencia. Revisando la historia de destacados diseñadores internacionales como Haider Ackerman, Azzedine Alaia, Donna Karan, Junya Watanabe, por nombrar un puñado, me di cuenta que todos habían adquirido experiencia trabajando, en un principio, para importantes marcas o diseñadores antes de incursionar en solitario. Es decir, establecieron esa necesaria relación de maestro-discípulo que los ayudó a conocer los secretos del buen corte y la confección.

Quizás en el escenario nacional ese tipo de aprendizaje sea más escaso por la exigua oferta de maestros. No obstante, creo que se puede subsanar en la medida que los nuevos diseñadores vayan encontrando referentes o maestros -desde un profesor del instituo / universidad hasta una costurera de confianza- que los apoyen en el aprendizaje de la técnica asociada al detalle de terminaciones, materiales hasta el planchado.

Dentro de esta línea, la repetición y el “prueba – error” (no comercializable) resulta vital para conseguir el perfeccionamiento de la técnica. Nadie nace sabiendo, por lo mismo hay que elevar las exigencias individuales, no ser autocomplaciente, aprender de las equivocaciones y no reproducirlas con la inmunidad de la mediocridad.

Pero el oficio no sólo se reconoce en el trabajo materializado en tela, sino también en el proceso anterior, donde comienza a germinar la idea. Ello porque el diseñador debe ser un investigador nato. No puede esperar que la inspiración toque su puerta, sino debe leer, estudiar, fotografía (o usar Pinterest como alternativa), buscar y desarrollar un análisis profundo que lo lleve a concebir su colección.

Esta es la única manera en la que se logra coherencia y consistencia. Es lo mismo que cuando se hace un libro. No se puede escribir sin revisar una bibliografía, entrevistar a actores y reflexionar profundamente sobre el enfoque. Si no se hace lo anterior, el resultado será superficial e insignifcante. Una mala anécdota en definitiva.

Los años ayudan también a mejorar este aspecto. Una vez que se adquiere el hábito de investigar a fondo, la conclusión de ese trabajo surge más rápido, espontánea y mejora en calidad.

Si bien hay muchas otras claves para lograr “el oficio”, con estas de base se puede avanzar mucho trecho. Como consumidores de moda de autor tenemos que exigir “oficio”, tenemos que ayudar a sacudir la autocomplacencia de institutos y universidades, y la de los propios alumnos, luego diseñadores de vestuario. Sin ello, no conseguiremos crear industria, y sin industria seguiremos siendo un match casual en Google.

Muchos diseñadores locales deberían leer dos veces el texto que citamos. 🙂

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